Inseguridad de los seguros: familias pierden la cobertura del seguro subsidiado por el empleador
Introducción
Los costos de servicios de salud se duplicaron entre 1996 y 2006, y se proyecta que aumentarán hasta llegar al 25% del PBI en 2025.1 Como resultado de los costos de servicios de salud extremadamente elevados y de la grave crisis económica, los estadounidenses tienen cada vez mayores dificultades para encontrar fuentes de cobertura de seguros de salud de calidad y estables. El sesenta y un por ciento de la población activa y sus familias recibe cobertura de seguro subsidiada por el empleador, pero esta cobertura peligra cada vez más.2
La pérdida de seguro médico incluso por un período breve puede acarrear consecuencias financieras y médicas devastadoras como resultado de las escasas opciones de cobertura significativa fuera del mercado subsidiado por el empleador.
La principal fuente de inestabilidad en el mercado de seguros subsidiados por el empleador es la disminución en la cantidad de empleadores que ofrecen cobertura de seguro médico a los trabajadores y sus familias. Entre 2000 y 2008, el porcentaje de empresas que ofrecían cobertura de seguro médico a sus empleados se redujo de 69 a 63; en el caso de las empresas con menos de 10 trabajadores, la disminución fue aún mayor: del 57 al 49 por ciento.3
Los empleadores a menudo suspenden la cobertura de los dependientes, en lugar de interrumpir toda la cobertura, lo que lleva a las familias a buscar cobertura alternativa. De hecho, entre 2001 y 2005, los empleadores que suspendieron la cobertura de los dependientes representaban el 11 por ciento de la disminución total en la cantidad de seguros subsidiados por el empleador.4
Debido a que el seguro subsidiado por el empleador está ligado al empleo, los cambios típicos de la vida pueden precipitar la pérdida de la cobertura del seguro médico. Por ejemplo, si una persona o miembro de la familia cambia de trabajo, trabaja menos horas, se jubila antes de que comience la cobertura de Medicare, o se enferma, la cobertura de la que depende una familia entera puede desaparecer en un instante. Debido al miedo que provocan las consecuencias de la pérdida de cobertura, los estadounidenses generalmente toman decisiones en base al seguro médico sin tener en cuenta su felicidad o salud.
La pérdida de cobertura del seguro subsidiado por el empleador no sería tan perjudicial para las familias estadounidenses si existieran opciones asequibles y de calidad fuera del mercado del empleador. Lamentablemente, la cobertura fuera del mercado subsidiado por el empleador no es asequible y no ofrece la cobertura apropiada para la mayoría de los estadounidenses.5 Sólo el cinco por ciento de los adultos estadounidenses que no son ancianos recibe cobertura del mercado individual, donde la cobertura es más costosa y limitada que la de los planes subsidiados por el empleador.6
Sin ninguna otra opción de cobertura a la que recurrir, la mayoría de los estadounidenses que no recibe cobertura a través de su empleador o que pierde su cobertura subsidiada por el empleador simplemente se queda sin cobertura de seguro.
Cuando los adultos en edad de trabajar y sus familias pierden la cobertura del empleador, sus opciones son limitadas, y es altamente probable que las consecuencias sean significativas. La reforma del seguro médico no sólo pretende fortalecer el seguro subsidiado por el empleador sino que además busca garantizar la disponibilidad de opciones de seguro asequibles y de calidad para todos los estadounidenses, independientemente de su situación.
Mercado del seguro médico inestable
Una brecha en la cobertura de seguros puede ser desastrosa desde el punto de vista financiero y acarrear consecuencias negativas para la salud. No obstante, las brechas en la cobertura son comunes en todas las categorías de estadounidenses, sin importar sus ingresos, estatus laboral, edad, raza/etnia, y estado de salud. Un 32 por ciento de adultos en edad de trabajar y sus familias tuvieron una brecha en la cobertura de seguro médico durante al menos un mes en 2006 y 2007.7 Y aproximadamente 87 millones de personas no tuvieron cobertura de seguro en algún momento en 2007 y 2008.8
Incluso los estadounidenses que gozan hoy de la cobertura de un seguro subsidiado por el empleador no están exentos de las brechas en la cobertura. Uno de cada seis estadounidenses con seguro subsidiado por el empleador en 2006 perdió su cobertura en el 2008.9
Si esta tendencia se mantiene, uno de cada seis estadounidenses que tiene cobertura subsidiada por el empleador hoy perderá el seguro de su empleo en los próximos dos años. Y es probable que la posibilidad de perder la cobertura se siga incrementando, dados los costos en alza de la asistencia médica y la inestabilidad de la cobertura subsidiada por el empleador.
Cuando un empleado y su familia pierden la cobertura de su empleador, la familia debe buscar una cobertura alternativa. La interrupción de la cobertura, por poco que durase, expone a las familias a la penosa situación de tener que buscar cobertura de seguro de calidad en el mercado individual, o lo que es peor aún, a las consecuencias que acarrea no tener cobertura de seguro. El aumento de la inestabilidad en el mercado del empleador significa que los estadounidenses con cobertura subsidiada por el empleador permanentemente corren el riesgo de perder la única fuente de cobertura valiosa que tienen disponible.
Es más probable que la pérdida de seguro subsidiado por el empleador lleve a quedarse sin cobertura que a obtener cobertura en el mercado individual. Entre todas las personas que perdieron su cobertura, el 85 por ciento se quedó sin seguro durante al menos un mes, mientras que sólo el 13 por ciento accedió a la cobertura del mercado individual durante al menos un mes.10 El hecho de que sea más probable quedarse sin cobertura que obtenerla en el mercado individual es indicativo de los altos costos y la cobertura inadecuada disponible en el mercado individual. En realidad, un estudio reciente reveló que casi el 75 por ciento de las personas que buscaron cobertura en el mercado individual nunca adquirió un plan, y un 61 por ciento de quienes no compraron el seguro citó como razón principal el alto costo de las primas.11
Los adultos que compran su seguro médico en el mercado individual pagan más gastos de bolsillo y gastan más dinero de sus ingresos en seguro médico y gastos de asistencia médica que aquellos con seguro subsidiado por el empleador. Una familia que compra su seguro en el mercado individual paga casi un 60 por ciento más en gastos de bolsillo como deducibles y co-pagos que una familia que obtiene su seguro a través del empleo.12
Sin opciones viables o asequibles en el mercado individual y la incapacidad de ser elegible para un seguro público, millones de estadounidenses se ven forzados a quedarse sin cobertura de seguro, situación que los hace más susceptibles de experimentar consecuencias catastróficas para su salud y sus finanzas.
Las personas sin cobertura de seguro tienen menos probabilidades de recibir atención preventiva, más probabilidades de ser hospitalizados por afecciones que se podrían haber prevenido, y más probabilidades de morir en el hospital que las personas aseguradas.13 Los niños sin seguro tienen menos acceso a las consultas regulares, inmunizaciones, servicios odontológicos básicos, y medicamentos recetados.14 Y las familias sin cobertura de seguro deben enfrentar cargas financieras mayores y luchar por satisfacer sus necesidades básicas y pagar sus facturas médicas, problemas que rápidamente generan una deuda médica.15
Además, el problema de no tener cobertura de seguro puede impedir que las familias progresen. Una vez que una persona ha estado sin cobertura durante dos meses, ya no está protegida contra la denegación de cobertura por una afección preexistente, en cualquier mercado de seguros. Dado que casi la mitad de las personas que se quedan sin seguro durante más de dos meses padece alguna afección crónica, esta situación puede acarrear consecuencias nefastas que perdurarán en el tiempo.
Debido a que el riesgo de padecer una enfermedad crónica en el transcurso de la vida es alto, incluso aquellas personas que actualmente están saludables corren un gran riesgo de no poder obtener seguro, enfrentando así costos médicos más altos y resultados negativos para su salud. Los estadounidenses que nacen hoy tienen casi una probabilidad en dos de recibir un diagnóstico de cáncer en algún momento de sus vidas.16 Por otra parte, incluso los hombres y las mujeres con niveles de colesterol bajos tienen una probabilidad del 31 y el 15 por ciento, respectivamente, de desarrollar una enfermedad cardíaca crónica antes de cumplir los 80. Para los hombres y las mujeres con niveles de colesterol total altos, el riesgo es del 57 y el 33 por ciento respectivamente.17
Estadounidenses que pierden la cobertura del empleador
En base a la experiencia de los estadounidenses que perdieron la cobertura del seguro médico entre 2006 y 2008, se puede afirmar que, independientemente de los ingresos, estatus laboral, edad, raza/etnia, sexo y estado de salud, todos corren el riesgo de perder el seguro subsidiado por el empleador. Sin embargo, vale la pena destacar que ciertas categorías de personas corren mayor riesgo de perder su cobertura que otras.
Los adultos jóvenes (18-34) con cobertura del empleador tienen más probabilidades de perder su cobertura que los adultos mayores (35-64). Uno de cada cinco adultos jóvenes perdió su cobertura en el transcurso de dos años. Un abrumador 91 por ciento de los trabajadores jóvenes que perdieron su cobertura se quedó sin cobertura de seguro, y sólo un nueve por ciento de quienes se quedaron sin cobertura de seguro adquirió su seguro en el mercado individual, a pesar de estar relativamente saludables y por ende, no estar afectados a la discriminación por condiciones preexistentes.18 Quedarse sin cobertura de seguro puede acarrear consecuencias inesperadas, incluso para las personas jóvenes y saludables.
Los resultados de un estudio reciente revelan que dos tercios de las personas sin cobertura de seguro (68 por ciento) se privan de la atención necesaria, incluyendo las visitas al médico cuando están enfermos, los medicamentos recetados, y los exámenes o tratamientos recomendados; y el 51 por ciento de las personas sin cobertura de seguro dice tener dificultades para pagar sus facturas, haber sido contactados por las agencias de recaudación por sus facturas impagas, o haber cambiado su estilo de vida para pagar las facturas médicas.19
Un 15 por ciento de los adultos jóvenes dice tener una o más condiciones crónicas.20 Y pasar de la salud a la enfermedad puede ser tan probable como sufrir un accidente automovilístico. Casi un cuarto de los adultos jóvenes visitó la sala de emergencias el año pasado, y los adultos jóvenes registran los índices más altos de visitas a las salas de emergencias entre todos los grupos etarios.21
Quedarse sin cobertura de seguro no sólo incrementa el riesgo de caer en la ruina financiera en caso de sufrir un accidente o enfermarse para los jóvenes adultos, sino que además desalienta el uso de la atención preventiva que puede garantizar una vida saludable y prolongada.
Las personas con cobertura del empleador que informaron tener una salud de bastante buena a mala tienen mayores probabilidades de perder su cobertura que quienes informaron gozar de buena salud. Casi una de cada cinco personas que informaron tener una salud de bastante buena a mala perdieron su cobertura en el transcurso de dos años.22 Si un trabajador o miembro de su familia se enferma, el trabajador suele tener que abandonar su empleo o trabajar menos horas. Y cuando el seguro médico está ligado al empleo, el sistema se encarga de abandonar a las personas cuando mayor necesidad de cobertura tienen.
Sin la opción de obtener cobertura a través del empleador, las familias con una persona enferma tienen pocas probabilidades de encontrar cobertura asequible en otro lado. En 45 estados, las compañías de seguros pueden discriminar a la gente en base a sus condiciones preexistentes cuando tratan de comprar un seguro médico directamente a las compañías de seguros en el mercado de seguro individual.23 los aseguradores pueden negarles cobertura, cobrarles primas más altas y/o rehusarse a cubrir una afección médica en particular.
Una encuesta nacional reciente calculó que 12.6 millones de adultos no ancianos24 - el 36 por ciento de los cuales trataron de comprar un seguro médico directamente en una compañía de seguros en el mercado de seguro individual - fueron discriminados debido a una afección preexistente en los últimos tres años.25 Otro estudio reveló que entre las personas con problemas de salud que trataban de comprar un seguro en el mercado individual, al 70 por ciento le resultó difícil o imposible encontrar cobertura asequible, y a casi la mitad de ellos se les negó la cobertura o fueron discriminados.26
Por ende, sólo el tres por ciento de las personas que informaron tener un estado de salud de bastante bueno a malo y perdieron la cobertura subsidiada por el empleador en 2006 o 2007 adquirió su cobertura en el mercado individual. El ochenta y cuatro por ciento se quedó sin cobertura de seguro.27
Sin la posibilidad de obtener cobertura en el mercado individual, existen escasas medidas de protección para garantizar la cobertura a estas familias. Mediante la cobertura de COBRA, los estadounidenses generalmente pueden continuar con la cobertura del seguro subsidiado por su empleador durante 18 meses pagando el cargo total de las primas de su propio bolsillo (sin el aporte del empleador). Mediante la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA, por sus siglas en inglés), las familias que anteriormente gozaban de la cobertura subsidiada por el empleador pueden obtener protección hasta encontrar una nueva cobertura subsidiada por el empleador y a veces una cobertura individual, pero esta medida está sujeta a varias condiciones, incluyendo al menos 18 meses de cobertura de grupo ininterrumpida y menos de dos meses de brecha en la cobertura. Ambas opciones exigen gastos de bolsillo altos y a menudo insostenibles, y la cobertura de COBRA sólo se extiende por un período limitado. Y el 90 por ciento de las personas que pierden la cobertura durante al menos un mes pierde la cobertura durante más de dos meses, no cumpliendo por ello los requisitos necesarios para las medidas de protección ya limitadas que establece la HIPAA.
Las dificultades, costos e inseguridad que conlleva el tratar de mantener la cobertura de seguro pueden resultar abrumadores para las personas que ya están atravesando situaciones que cambiarán sus vidas. La cobertura de seguro médico inadecuada a menudo deja a las familias expuestas a los mismos gastos de bolsillo y obstáculos que deben afrontar las personas sin cobertura, experimentando así la inseguridad financiera y resultados negativos para la salud. En general, los costos son significativamente más altos y la cobertura menos abarcativa sin un seguro subsidiado por el empleador.
Las personas que ven sus empleos interrumpidos corren mayor riesgo de perder la cobertura de su empleador. El treinta y siete por ciento de las personas que no tuvieron un empleo permanente durante dos años perdió el seguro subsidiado por su empleador.28 A medida que la situación económica empeora y se pierden empleos, cada vez más estadounidenses quedarán expuestos a un mercado con opciones limitadas o a la posibilidad de quedarse sin cobertura de seguro. Más allá de esto, millones de trabajadores se sentirán atrapados en empleos que no disfrutan por el miedo a perder el seguro si cambian de trabajo, un "anclaje al trabajo" que se calcula ha llevado a las personas a privarse de más de $3.7 mil millones en salarios adicionales.29
Cómo la reforma de salud ayudará a estabilizar la cobertura de seguro médico para los estadounidenses
Crear más posibilidades de elección asequibles y eliminar la discriminación en el mercado de los seguros médicos.
Las compañíasde seguros de salud a menudo utilizan la edad, el género, el estado de salud y la presencia de afecciones médicas para cobrar primas más altas o denegar la cobertura. La reforma del seguro médico evitará que las compañías de seguros se nieguen a brindar cobertura basándose en el estado de salud preexistente, y les prohibirá a las compañías de seguros cobrar más si una persona está enferma, es mayor o es mujer.
Las medidas de protección al consumidor de la reforma del seguro médico también garantizarán que los estadounidenses tengan opciones de seguro médico transferibles. La reforma garantizará que las familias siempre tengan opciones de seguro médico asequibles y de calidad en caso de que un miembro de la familia pierda su empleo, cambie de empleo, se jubile, se mude o enferme. Las familias ya no tendrán que tomar decisiones personales, como jubilarse, trabajar menos horas o cambiar de empleo, en base a la falta de cobertura asequible y significativa fuera de su actual plan subsidiado por el empleador. La reforma del seguro médico creará un intercambio del seguro médico para que los estadounidenses puedan comparar precios y planes de salud y decidir cuál es la mejor opción asequible y de calidad para ellos.
Lograr que la asistencia médica sea asequible y accesible para todos.
Los estadounidenses a menudo son forzados a tomar decisiones en base a su situación financiera y no en base a lo que es mejor para su salud. Incluso con un seguro subsidiado por el empleador, los estadounidenses pagan primas y gastos de bolsillo cada vez más altos año tras año. Además, para los jóvenes adultos que recién se inician en la vida profesional, el seguro subsidiado por el empleador a menudo no es una opción disponible. A través de la ampliación del seguro médico a todos los estadounidenses, la provisión de una mayor asistencia para que sea asequible y el establecimiento de límites en los gastos por asistencia médica que deben pagar las personas de su bolsillo, la reforma del seguro médico permitirá que la asistencia médica sea asequible para todos. Y la reforma del seguro médico permitirá a los adultos jóvenes permanecer bajo la cobertura del seguro subsidiado por el empleador de sus padres hasta la edad de 26 años, ofreciendo así una opción fundamental de cobertura.
Fortalecer el seguro subsidiado por el empleador.
Casi tres cuartos de las pequeñas empresas que no ofrecen beneficios citan a las altas primas como la razón para no hacerlo. Las primas son altas, en parte, debido al "impuesto oculto al seguro" de más de $1,000 para los costos de asistencia no pagos de las personas sin cobertura. La reforma del seguro médico abordará esta carga reformando el sistema y ofreciendo opciones de seguro asequibles para todos los estadounidenses. Además, les proporcionará a las pequeñas empresas créditos tributarios para ayudarlas así a brindar seguro médico a sus empleados. Esto hará que la asistencia médica sea más asequible para las pequeñas empresas y sus trabajadores, fortaleciendo y afianzando la cobertura subsidiada por el empleador para los años venideros.
Ver fuentes >