Fortalecer el sistema de seguro médico: cómo ayudará la reforma del seguro médico a las mujeres mayores estadounidenses
Resumen ejecutivo
Mientras que todos los estadounidenses cargan con el aumento de los costos de servicios de salud y la creciente insuficiencia del seguro médico, 17 millones de mujeres mayores (entre 55 y 64 años de edad) y 21 millones de mujeres adultas mayores (de 65 años de edad y mayores) en Estados Unidos presentan necesidades de asistencia médica y condiciones únicas lo que las hace susceptibles a los aumentos de los costos, en el momento en que más necesitan tener acceso a la asistencia médica. La reforma del seguro médico eliminará estos obstáculos para asegurar que las mujeres mayores, junto con el resto de los ciudadanos estadounidenses, reciban la asistencia médica de calidad y asequible que merecen.
Problemas relacionados con el seguro médico para mujeres mayores y la soluciones a través de la reforma
Las mujeres mayores aseguradas, a menudo están expuestas a altos e inasequibles costos de servicios de salud que deben pagarse en efectivo. Un reciente estudio demostró que prácticamente la mitad de todas las mujeres tuvieron problemas en pagar sus facturas médicas en comparación con el 36 por ciento de los hombres, y un tercio de las mujeres se vieron forzadas en hacer una penosa concesión al tener que utilizar sus ahorros, contraer una deuda o descartar necesidades básica.1 A través de la ampliación del seguro médico a todos los estadounidenses, la provisión de una mayor asistencia para que sea asequible y el establecimiento de límites en los gastos por asistencia médica que deben pagar en efectivo las personas, la reforma del seguro médico permitirá que la asistencia médica sea asequible para las mujeres mayores.
El mercado del seguro médico no considera las necesidades de las mujeres mayores. Las mujeres en comparación con los hombres tienen menos posiblidades de ser elegibles para los beneficios de salud provistos por el empleador; de hecho, menos de la mitad de las mujeres tienen la opción de obtener por sí mismas cobertura subsidiada por el empleador.2 Sin embargo, el mercado de seguro individual no es una alternativa confiable. El mercado individual niega la cobertura a un tercio de los adultos mayores que buscan obtenerla.3 La discriminación basada en la edad, el género y el estado de salud también significa que las mujeres mayores que compran un seguro médico directamente en una compañía de seguros pagan primas que son cuatro veces más altas que las que pagan aquellas que tienen una cobertura subsidiada por el empleador.4 La reforma del seguro médico evitará que las compañías de seguro se nieguen a brindar cobertura basándose en el estado de salud preexistente, y terminará con la discriminación basada en el estado de salud y el género y limitará hasta qué punto pueden variar las primas según la edad. La reforma garantizará que una mujer tendrá siempre la opción de un seguro médico de calidad y asequible, incluso cuando ella o su esposo pierda su trabajo, cambie de empleo, se jubile, se mude o se enferme.
La prevención no recibe el énfasis que merece. Una de cada cinco mujeres mayores de 50 años no se han realizado una mamografía en los últimos dos años.5 Al garantizar que los planes de salud cubran los servicios de prevención sin la necesidad de compartir los gastos por todas las partes, invertir en la prevención y bienestar, y promover la cuidado primario, la reforma del seguro médico trabajará para crear un sistema de prevención de las enfermedades en lugar de simplemente tratarlas cuando sea demasiado tarde y más oneroso.
Problemas relacionados con el seguro médico para mujeres mayores y las soluciones a través de la reforma
Las mujeres mayores deben costear una creciente carga financiera para obtener la atención que necesitan. Las mujeres mayores gastaron un promedio del 17 por ciento de sus ingresos en cuidados de salud durante el 2005.6 Se prevé que el incremento en las primas de Medicare Parte B de 2000 a 2018 tendrá un costo adicional de $1,577 por año que los adultos mayores deberán pagar en efectivo.7 La reforma del seguro médico reducirá los pagos en exceso de los planes privados y tomará medidas contra los fraudes y abusos para disminuir los aumentos de las primas que deben pagar todos los adultos mayores, además de ampliar la vigencia del fondo de fideicomiso de Medicare en 5 años.8
Altos costos de los medicamentos con receta. En 2007, más de 8 millones de adultos mayores inscritos en el plan Medicare Parte D sufrieron las consecuencias del "período sin cobertura", y el 64 por ciento de esta cifra lo constituían las mujeres. Para los adultos mayores que no tienen bajos ingresos o que no han contratado otro tipo de cobertura, los gastos promedio en medicamentos en esta categoría ascienden a $340 por mes, o a $4,080 por año.9 En un acuerdo histórico, la industria de los medicamentos se ha comprometido a ofrecer a los ancianos con "período sin cobertura" un descuento de al menos un 50 por ciento en los costos de los medicamentos, ahorrando miles de dólares a algunos ancianos.
El inminente recorte en los pagos a los médicos limitará el acceso a la mujeres mayores. Un recorte del 21 por ciento en los pagos a proveedores programado para el 1 de enero de 2010 podría tener como consecuencia que más de la mitad de los médicos afiliados a Medicare redujeran el número de nuevos pacientes que atiendan.10 La reforma del seguro médico eliminará este recorte en los pagos de los médicos, asegurando que los profesionales continuarán proporcionando atención de alta calidad a las mujeres mayores.
Acceso a la asistencia en peligro en las áreas rurales. En la actualidad, aproximadamente 12 millones de ancianos no cuentan con acceso a un proveedor de cuidado primario debido a la falta de profesionales que se registra en sus comunidades.11 La reforma del seguro médico aumentará el personal de asistencia médica en las actuales áreas marginadas, además de incrementar y mejorar los servicios de telesalud en Medicare
Inadecuada cobertura de cuidado a largo plazo para las mujeres mayores. Se estima que el 65 por ciento de las mujeres que tienen actualmente 65 años de edad permanecerán cierto tiempo en sus hogares y necesitarán servicios de cuidado a largo plazo.12 Además, las mujeres constituyen el 77 por ciento de los beneficiarios de Medicare que viven en centros de cuidado a largo plazo.13 La reforma del seguro médico creará un nuevo programa voluntario de seguro para la cuidado a largo plazo que ayudará a cubrir los gastos en los servicios de asistencia de la comunidad y estará destinado a los millones de mujeres mayores que los necesitan.
Prevención utilizada de manera inadecuada. Los adultos mayores deben pagar de su bolsillo el 20 por ciento del costo de cualquier servicio de prevención, un precio que desalienta las medidas que permitirían diagnosticar de manera temprana casos de cáncer y aumentar las probabilidades de supervivencia. La reforma del seguro médico asegurará que todas las mujeres mayores no tendrán que pagar nada en lo absoluto para recibir los servicios de prevención recomendados que les permitan mantenerse más saludables.
Continuos problemas relacionados con la calidad. Casi el 20 por ciento de los pacientes de Medicare que son dados de alta del hospital terminan siendo rehospitalizados dentro de los 30 días, y de aquellos que son hospitalizados por una afección médica, la mitad no visitó a su médico entre su alta y la rehospitalización.14 La reforma del seguro médico permitirá desarrollar prioridades sobre la calidad a nivel nacional, estandarizar la confección de informes y mediciones de la calidad, invertir en la seguridad del paciente y premiar a los proveedores que proporcionen atención de alta calidad, fundamentalmente con relación a la transición de los pacientes desde el hospital hacia sus hogares.
Introducción
Cada año, los estadounidenses pagan más por asistencia médica pero reciben menos cobertura y menos servicios en relación con las primas que pagan. El rápido incremento de las primas en los seguros médicos, deducibles, copagos y demás gastos en efectivo contribuye a poner la asistencia médica de calidad fuera del alcance de millones de estadounidenses. Aunque todos los estadounidenses deben afrontar el peso de los crecientes costos de servicios de salud y un seguro médico cada vez más inadecuado, los 17 millones de mujeres mayores (entre las edades de 55-64) y los 21 millones de mujeres ancianas (de 65 años de edad en adelante) se encuentran en situaciones y tienen necesidades de asistencia médica singulares que las hace más susceptibles frente a los crecientes gastos, en un momento de sus vidas cuando el acceso a la asistencia médica asequible es extremadamente importante.
Las mujeres mayores y ancianas son vulnerables ante las deficiencias del seguro médico en el mercado privado y en Medicare, pues en general son más pobres, más enfermas y, en promedio, usuarias más frecuentes de los servicios de asistencia médica en comparación con los hombres de la misma edad, y, a menudo, con el resto de la población. En promedio, las mujeres mayores también deben hacer frente al problema de una cobertura de seguro médico menos estable en comparación con los hombres de la misma edad. En consecuencia, los altos gastos que deben ser pagados en efectivo y las deficiencias en los beneficios tienen consecuencias relacionadas con la salud y en lo económico potencialmente agravantes para las mujeres mayores y ancianas.
Para las mujeres mayores y ancianas, los gastos en efectivo exorbitantes pueden ocasionar un creciente problema financiero, con la consecuencia inmediata de una deuda por servicios médicos y/o la decisión de no recibir los cuidados de salud necesaria. Las deficiencias en las coberturas también desalientan a las mujeres mayores y ancianas a buscar cuidado de salud preventivo y demás servicios necesarios que pudieran ayudar enormemente a evitar futuras enfermedades y costos de servicios de salud.
Las mujeres mayores, estén o no aseguradas, deben enfrentar significativos y, en ciertas ocasiones, devastadores obstáculos para recibir un tratamiento oportuno y asequible en nuestro sistema de asistencia médica. Las mujeres mayores, aunque están prácticamente cubiertas de manera universal por Medicare, también deben enfrentar singulares y fuertes barreras para acceder a una asistencia médica asequible. Aunque están cubiertas por sistemas de seguro diferenciados, las mujeres mayores y ancianas deben hacer frente a costos desproporcionados y enfrentar desafíos singulares para obtener los valiosos servicios que requieren su salud. La reforma del seguro médico busca aliviar estos inconvenientes para asegurar que las mujeres mayores y ancianas, junto con el resto de los estadounidenses, reciban la asistencia médica de calidad y asequible que merecen.
Problemas relacionados con el seguro médico para mujeres mayores
Los adultos mayores, en general, tienen probabilidades más altas de sufrir enfermedades crónicas, requieren una cantidad desproporcionada de servicios de asistencia médica, buscan cobertura en el mercado individual de manera más frecuente, y deben afrontar mayores barreras para obtener asistencia médica de calidad y asequible en comparación con cualquier otro grupo etario menor de los 65 años de edad.15 Entre los adultos mayores, las mujeres, en particular, tienen mayores probabilidades de sufrir enfermedades crónicas, mayores gastos del cuidado de la salud que deben pagarse en efectivo, menores ingresos y tienen mayores probabilidades de obtener cobertura en el mercado individual que los hombres.16
Cuando se las examina como grupo, las mujeres mayores son desproporcionalmente más vulnerables de sufrir los penurias del sistema de seguro médico en EE.UU. Elevar las primas y los gastos en efectivo sumado a un mercado de seguros que puede discriminar a los solicitantes obliga a las mujeres mayores a superar singulares y múltiples barreras para obtener la importante cobertura médica que necesitan. La cobertura apropiada no sólo es difícil de obtener sino que es difícil de conservar. Las mujeres mayores se beneficiarían con la reforma del sistema de seguro médico, de manera que sea justo y asequible para todas las personas.
Gastos relacionados con el seguro médico para las mujeres mayores
Problema: las mujeres mayores sin seguro a menudo están expuestas a costos de servicios de salud en efectivo altos y potencialmente perjudiciales.
Aunque algunas personas tienen un seguro médico eficaz y adecuado para cubrir sus costos de servicios de salud en caso de enfermarse, quienes no tienen seguro y un creciente número de personas con seguro privado deben enfrentar la posibilidad de contraer gastos en efectivo que pueden ser financieramente perjudiciales. Cualquier evento médico puede colocar a una mujer ante el riesgo de costos finacieros devastadores, incluso cuando tiene un seguro médico. Un reciente estudio demostró que prácticamente la mitad de todas las mujeres tuvieron problemas en pagar sus facturas médicas en comparación con el 36 por ciento de los hombres, y un tercio de las mujeres se vieron forzadas en hacer una penosa concesión al tener que utilizar sus ahorros, contraer una deuda o descartar necesidades básica.17
El problema de gastos en efectivo altos es particulamente frecuente entre las mujeres mayores. Es más probable que las mujeres mayores tengan bajos ingresos en comparación con los hombres de la misma edad (28 por ciento contra el 23 por ciento).18 Asimismo, el 42 por ciento de las mujeres mayores padecen dos o más condiciones crónicas, en comparación con el 32 ciento de los hombres mayores.19
La combinación de bajos ingresos y mayores necesidades de asistencia médica coloca a las mujeres en una situación de alto riesgo de potenciales y devastadores gastos en efectivo. Las primas del seguro médico para las mujeres mayores son significativamente más altas que para las mujeres de cualquier otro grupo etario.20 Casi un cuarto de las mujeres entre las edades de 55 y 64 viven en hogares donde se gasta más del 10 por ciento de sus ingresos en primas y gastos en efectivo por asistencia médica, en comparación con la proporción de un quinto entre los hombres de la misma edad.21
Específicamente en lo relacionado con los gastos en efectivo asociados con los servicios de asistencia médica, las mujeres mayores tienen el peso más grande sobre sus hombros. Más del cinco por ciento de las mujeres mayores viven en hogares que deben pagar altos gastos en efectivo.22, en comparación con sólo el cuatro por ciento de los hombre mayores. En el caso de las mujeres mayores que viven solas, el ocho por ciento tienen gastos en efectivo altos, en comparación con el 5.5 por ciento de los hombres.23
Solución: lograr que la asistencia médica sea asequible para todas las personas.
Las mujeres mayores a menudo son forzadas a tomar decisiones en bases a su situación financiera y no en base a lo que es mejor para su salud. Tienden a gastar más en primas que cualquier otro grupo etario y deben pagar más gastos en efectivo para sus servicios de asistencia médica que los hombre mayores. A través de la ampliación del seguro médico a todos los estadounidenses, la provisión de una mayor asistencia para que sea asequible y el establecimiento de límites en los gastos por asistencia médica que deben pagar en efectivo las personas, la reforma del seguro médico permitirá que la asistencia médica sea asequible para las mujeres mayores.
Acceso a la asistencia médica para las mujeres mayores
Problema: las mujeres mayores tienen fuentes de cobertura poco estables.
El seguro subsidiado por el empleador proporciona la fuente más grande de cobertura para los adultos mayores en EE.UU., con el 64 por ciento con cobertura a través de un empleador.24 Sin embargo, como la cobertura subsidiada por el empleador está disminuyendo y los estadounidenses mayores están a punto o en edad de jubilarse, se encuentran en una situación de riesgo de perder el seguro subsidiado por el empleador y tener que buscar una cobertura alternativa. Esta situación es especialmente válida para las mujeres mayores, quienes tienen fuentes menos estables y más limitadas de cobertura en comparación con los hombres mayores.
Las mujeres tienen menos probabilidades de ser contratadas en empleos de tiempo completo que los hombres (52 por ciento en comparación con el 73 por ciento).25 En consecuencia, las mujeres tienen menos probabilidades de ser elegibles para recibir beneficios de salud provistos por el empleador. De hecho, menos de la mitad de las mujeres tienen la opción de obtener por sí mismas una cobertura subsidiada por el empleador.26 Incluso cuando trabajan para un empleador que proporciona cobertura; una de cada seis mujeres no son elegibles para recibirla.27 Las mujeres que se jubilan antes del inicio de la cobertura de Medicare también tienen menos probabilidades de recibir coberturas de jubilación a través de sus empleadores en comparación con los hombres (8 por ciento en comparación con el 14 por ciento).28 Sin tener un seguro a través de sus empleadores, las mujeres deben buscar fuentes alternativas de cobertura.
La principal fuente de cobertura para las mujeres mayores no es un seguro médico directamente ofrecido a través de sus lugares de trabajo, sino a través de sus cónyuges. Las mujeres tienen el doble de posibilidades en comparación con los hombres de recibir seguro subsidiado por el empleador a través de sus cónyuges (25 por ciento en comparación con el 12.5 por ciento).29 Sin embargo, la cobertura a través de un cónyuge no es estable porque las mujeres deben depender de que sus esposos continúen trabajando para empleadores que cubran a los dependientes. Esta situación es una verdadera preocupación ya que, entre 2001 y 2005, los empleadores que descartaron a los dependientes de la cobertura sumaron el 11 por ciento del total de la disminución en el seguro subsidiado por el empleador.30 La cobertura de los dependientes subsidiada por el empleador también puede finalizar cuando un cónyuge es derivado a Medicare, un problema particular de las mujeres casadas con hombres mayores.
Los efectos de una cobertura inestable subsidiada por el empleador que reciben las mujeres mayores son evidentes. Entre las mujeres casadas que pertenecen al grupo de 55 a 64 años de edad, hay una caída en la cobertura subsidiada por el empleador para los dependientes en comparación con el grupo etario de 45 a 54 años, del 39 al 34 por ciento.31 Esta disminución se suma al aumento en el porcentaje de personas que compran seguros individuales, del cinco al ocho por ciento; una tendencia que no se observa entre los hombres.32
Problema: las mujeres mayores tienen opciones limitadas fuera del seguro subsidiado por el empleador.
Dado que las mujeres mayores dependen de manera desproporcionada del mercado individual, es esencial que exista la disponibilidad de una variedad de opciones de cobertura asequibles y eficaces. Sin embargo, en 33 estados, las compañías de seguros están autorizadas a cobrar primas más altas a las personas mayores sin ninguna restricción en lo absoluto, y en 45 estados, cuando una persona que sufre una condición de salud intenta contratar un seguro médico directamente a una compañía de seguros a través del mercado de seguro individual, los aseguradores pueden cobrar primas más altas, eliminar la cobertura para ciertas condiciones o incluso negar la cobertura directamente.33
Aproximadamente una de cada cinco mujeres mayores han calificado a su estado de salud de regular a deficiente.34 y el 71 por ciento de las mujeres mayores han revelado que padecen al menos una condición crónica.35 Por lo tanto, los niveles de las primas según la edad y el estado de salud y la negación de la cobertura en base a condiciones preexistentes son todos factores que contribuyen con la situación de que las mujeres mayores tienen menos posibilidades de contratar una cobertura de seguro eficaz en el mercado de seguro individual. De hecho, las primas para las mujeres mayores en el mercado individual son prácticamente cuatro veces mayores que las primas en el mercado de coberturas de grupo.36
El promedio de las primas en el mercado individual para las personas mayores fueron más del doble que el promedio de las primas anuales que pagaron todos los demás grupos etarios. Además, un tercio de los adultos mayores que intentaron contratar cobertura en el mercado individual fueron rechazados. Los índices de rechazo de las compañías de seguros médicos son tres veces más altos para las edades entre 60 y 64 años en comparación con las edades de 35 y 39 años. Entre los adultos a quienes se les ofreció un seguro médico en el mercado individual, el 10 por ciento de las pólizas excluía a las condiciones preexistentes a través de una cláusula de eliminación.37
Las dificultades, los costos y la incertidumbre de mantener una cobertura de seguro pueden ser devastadores para los adultos mayores que se encuentran lidiando con situaciones de cambio para sus vidas y mayores necesidades de asistencia médica. Para las condiciones que requieren una atención médica contínua, una cobertura de seguro que excluya condiciones preexistentes o cobre índices de primas exorbitantes y deducibles altos es equivalente a no tener un seguro en lo absoluto.
Además de la incapacidad de no encontrar una cobertura eficaz, si a una mujer se le diagnostica una condición costosa como cáncer o diabetes mientras está cubierta por un plan del mercado individual, algunas compañías de seguros revisarán su cuestionario inicial sobre el estado de salud para detectar errores. En la mayoría de los mercados de seguro individual de los estados, las compañías de seguros pueden cancelar de manera retroactiva la totalidad de la póliza en caso de haberse omitido alguna condición, incluso si la condición médica no está relacionada, o si la persona no estaba informada de la condición en ese momento.38 Lo cual se traduce en que incluso las mujeres aseguradas no pueden sentirse aliviadas de que mantendrán la cobertura en caso de enfermarse.
Solución: crear más posibilidades de elección asequibles y eliminar la discriminación en el mercado de los seguros médicos.
Muchas mujeres mayores no tienen cobertura subsidiada por el empleador o la pierden. La reforma del seguro médico creará un intercambio del seguro para que las mujeres puedan comparar precios y planes de salud y decidir cuál es la mejor opción de calidad asequible para ellas. La reforma garantizará que cada mujer tenga siempre la posibilidad de elegir un seguro médico de calidad y asequible en el caso de que ella o su cónyuge pierdan el empleo, cambien de empleo, se jubilen, se muden, se enfermen, o si su cónyuge se une a Medicare.
Las compañíasde seguros de salud a menudo utilizan la edad, el género, el estado de salud y la presencia de afecciones médicas para cobrar primas más altas o denegar la cobertura. La reforma del seguro médico evitará que las compañías de seguro se nieguen a brindar cobertura basándose en el estado de salud preexistente, y terminará con la discriminación basada en el estado de salud y el género y limitará hasta qué punto pueden variar las primas según la edad.
Las medidas de protección para consumidores en la reforma del seguro médico asegurarán que las mujeres mayores cuenten con la opción de transferir el seguro médico. Las mujeres mayores ya no necesitan tomar decisionesque cambien sus vidas, como retirarse, trabajar menos horas o cambiar de empleo, debido a la falta de cobertura asequible y significativa fuera del plan subsidiado por su empleador.
Prevención y asistencia médica de calidad para mujeres mayores
Problema: no se da a la prevención la importancia que tiene.
Las epidemias y los niveles crecientes de enfermedades y afecciones potencialmente prevenibles contribuyen en gran medida a elevar los costos de la asistencia médica. De hecho, un estudio estima que casi el 80 por ciento de todos los gastos de salud en los Estados Unidos se puede atribuir a las enfermedades crónicas potencialmente prevenibles.39 Y sólo los costos de los tratamientos contra el cáncer fueron de $93 mil millones en 2008.40
Realizarse regularmente exámenes médicos recomendados , como pruebas de cáncer colorrectal, cervical y de mama, aumenta la posibilidad de que estas enfermedades sean identificadas en etapas tempranas. Detectar tempranamente el cáncer no sólo aumenta las posibilidades de sobrevida del paciente significativamente, sino que también disminuye de modo considerable los costos proyectados del tratamiento.
Sin embargo, importantes medidas que pueden ayudar a detectar el cáncer tempranamente, como los controles preventivos, no se utilizan lo suficiente en mujeres mayores. Una de cada cinco mujeres mayores de 50 años no se han realizado una mamografía en los últimos dos años. Además, un 38 por ciento de los adultos mayores de 50 años nunca se han realizado un examen médico para detectar cáncer colorrectal.41
Diagnosticar el cáncer tempranamente a través de exámenes médicos puede salvar vidas. Si el 90 por ciento de los adultos mayores de 50 se realizaran el examen médico recomendado para detectar cáncer colorrectal, se salvarían 14,000 vidas más por año. Si el 90 por ciento de las mujeres mayores de 40 se realizaran un examen médico para detectar cáncer de mama, se salvarían 3,700 vidas anualmente.42
Solución: atención médica preventiva, de alta calidad, para una mejor salud.
Al asegurar que los planes de salud cubran servicios preventivos gratuitos para todos, invirtiendo en prevención y bienestar, y promoviendo la cuidado primario, la reforma del seguro médico trabajará para crear un sistema que previene las enfermedades en vez de tratarlas cuando es demasiado tarde y los costos son mayores.
La legislación de la reforma del seguro médico establecerá prioridades y estándares relacionados con la medicina sobre la calidad, solicitará informes de calidad a los hospitales y brindará pagos de incentivo para un funcionamiento de alta calidad. Como resultado, las mujeres mayores tendrán mejor información para realizar elecciones sobre sus asistencia médica y recibirán atención de mayor calidad.
Los problemas de seguro médico para mujeres en Medicare
Desde sus inicios en 1965, Medicare ha proporcionado un servicio de asistencia médica necesario, y respetado, a los ciudadanos ancianos de nuestro país y a algunos individuos con incapacidades. Sin embargo, los costos en aumento de la asistencia médica, las continuas fallas en el uso de los servicios recomendados, y la amenaza de insolvencia de Medicare producen un debilitamiento de la asistencia médica que los beneficiarios del programa tanto necesitan y merecen. El aumento de los costos y las brechas en la cobertura son un problema particular de las mujeres en Medicare que representan más de la mitad (56 por ciento) de todos los beneficiarios de Medicare y el 70 por ciento de los beneficiarios mayores de 85 años.43
Las mujeres en Medicare tienen en promedio ingresos menores, menos recursos y una cobertura menos generosa cuando se jubilan que los hombres. En 2007, el ingreso familiar medio anual era de $23,400 para las mujeres mayores y $38,000 para los hombres mayores. El veintidós por ciento de las mujeres en Medicare tienen ingresos por debajo del 100 por ciento del nivel de pobreza general y un 36 por ciento de las mujeres tienen ingresos por debajo del 200 por ciento del nivel de pobreza, comparado con el 15 y el 30 por ciento de los hombres respectivamente. Como resultado de haber tenido empleos de bajos salarios durante sus años como trabajadoras, la tendencia a tener empleos de medio tiempo y las ausencias durante esos años para cuidar a sus familias, las mujeres mayores también tienen un seguro social y beneficios de pensión más bajos en promedio que los hombres.44 Y las mujeres corforman el 70 por ciento de los beneficiarios que califican para Medicare y Medicaid.45
Además de tener ingresos, recursos y jubilaciones más bajas, las mujeres en Medicare son más propensas a padecer afecciones crónicas e invalidantes múltiples. El cuarenta y nueve por ciento de las beneficiarias mujeres padecen 3 o más condiciones crónicas comparado con el 38 por ciento de los hombres. El veinte por ciento de las beneficiarias mujeres padecen dos o más limitaciones físicas comparado con el 15 por ciento de los hombres.46
Para mejorar los problemas de brechas de servicios y gastos compartidos, los beneficiarios de Medicare obtienen un seguro adicional. De hecho, el 89 por ciento de los beneficiarios de Medicare tienen cobertura adicional.47 Comparadas con los hombres, es menos probable que las mujeres en Medicare tengan un seguro médico adicional subsidiado por el empleador (la principal fuente de cobertura adicional) y es más probable que estén inscriptas en un plan Medicare Advantage.48
Las mujeres en Medicare tienen ingresos desproporcionadamente menores, menos recursos y padecen más condiciones crónicas que los hombres. Por lo tanto, la capacidad de Medicare de brindar una cobertura de seguros de salud más importante y protectora es crítica para la seguridad financiera y la salud de las mujeres mayores. La reforma del seguro médico servirá para fortalecer la asistencia médica que reciben las mujeres mayores y todos los beneficiarios de Medicare.
Los costos de Medicare
Problema: las mujeres mayores deben soportar sobre sus espaldas una carga financiera cada vez mayor para recibir la asistencia que necesitan.
Medicare es el pagador único más grande dentro del sistema de asistencia médica de los Estados Unidos, con gastos de $386 mil millones en el año fiscal 2008, hasta alcanzar los $797 mil millones en 2018.49 El aumento en los gastos de Medicare es insostenible. De hecho, se estima que el Fondo Fiduciario del Seguro de Hospital de Medicare, que se encarga de pagar Medicare Parte A, se quedará sin fondos en 8 años, en algún momento durante 2017.50 De no producirse ningún cambio, no habrá suficientes activos para pagar por los beneficios, situación que amenaza el acceso a Medicare de los ancianos.
El aumento en los costos de servicios de salud no sólo recae en el Gobierno Federal. A través de las primas, los gastos compartidos y otros gastos de bolsillo, los ancianos estadounidenses soportan sobre sus espaldas una carga cada vez mayor. Desde 2000, la prima mensual de Medicare Parte B ha aumentado de $45.50 a $96.40 y se proyecta que aumente a $131.40 en 2018.51 El crecimiento esperado llega a $1,577 extras por año de gastos de bolsillo para primas solamente.
Parte del aumento en los costos de Medicare, y en las primas para los ancianos, tiene su origen en los subsidios adicionales que se otorgan a las compañías de seguros privadas. Medicare Advantage es la parte del programa que permite a los beneficiarios recibir servicios a través de planes privados. Actualmente, Medicare paga en exceso un promedio del 14 por ciento en concepto de pagos a planes privados, con pagos en exceso que llegan a alcanzar hasta un 20 por ciento en algunas partes del país.52 Sin embargo, no hay evidencias de que este pago extra derive en una mejor calidad de atención para los beneficiarios de Medicare.53 los aseguradores, y no los beneficiarios ni el programa Medicare, son quienes determinan cómo se utilizan estos pagos en exceso, y esto incluye los gastos de comercialización, ganancias y demás gastos administrativos.54 lo que significa que no siempre los ancianos reciben el reintegro de los pagos en exceso en la forma de beneficios adicionales.
Los subsidios adicionales para los planes Medicare Advantage son un problema para todos los beneficiarios de Medicare, que deben pagar el precio de estos subsidios al seguro mediante primas más altas, incluso no estando afiliados a un plan Medicare Advantage. De hecho, estos subsidios sumarán $3.60 por mes a las primas de todos los beneficiarios de Medicare en 2010.55 Esto significa que una pareja típica de ancianos con un plan tradicional de Medicare pagará casi $90 en promedio el próximo año para subsidiar a las compañías de seguros privadas que no están prestando sus beneficios de salud.
También continúan aumentando los gastos de bolsillo en servicios de cuidados de salud de Medicare. Se calcula que una pareja típica de ancianos debería ahorrar $300,000 para pagar los costos de servicios de salud no cubiertos por Medicare.56 Las mujeres deben cargar con una parte desproporcionada de estos gastos de bolsillo debido a que tienen ingresos más bajos y necesitan una mayor atención médica. Las mujeres mayores gastaron un promedio del 17 por ciento de sus ingresos en cuidados de salud durante el 2005, comparado con el 15 por ciento de los ingresos de los hombres.57 Los altos gastos de bolsillo ponen a las mujeres mayores en un riesgo más alto de contraer deudas por servicios médicos y pueden forzarlas a tomar decisiones teniendo en cuenta sus finanzas más que su salud.
Solución: hacer que Medicare sea asequible y financieramente sólido.
Bajar las primas y extender la solvencia de Medicare.
La reforma del seguro médico reducirá los pagos en exceso a planes privados y tomará medidas contra el fraude y el abuso para disminuir las primas de todos los ancianos, y extender la vida útil del fondo fiduciario de Medicare por otros cinco años.58
Esto hará que la asistencia médica sea más confiable, asequible y accesible para los ancianos.
Limitar los gastos compartidos.
La reforma del seguro médico garantizará que ninguna mujer mayor tenga que pagar para recibir servicios preventivos. La reforma del seguro médico también limitará los requisitos de gastos compartidos en los planes Medicare Advantage a la cantidad que se cobra por los mismos servicios en Medicare tradicional.
Problema: precios altos de los medicamentos recetados
El elevado costo de los medicamentos también contribuye a aumentar los gastos de bolsillo de las mujeres mayores. Se agregó un beneficio para medicamentos a Medicare en 2006. No obstante, este beneficio incluye una lapso comúnmente conocido como "período sin cobertura". Según el beneficio estándar para medicamentos de Medicare, los beneficiarios en 2009 pagan un deducible de $295, además de un coseguro del 25 por ciento hasta que el costo total de los medicamentos equivale a $2,700. Después de eso, la cobertura tope llega hasta que los gastos de bolsillo totalizan los $4,350. En 2007, más de ocho millones de ancianos sufrieron las consecuencias del "período sin cobertura" y un 64 por ciento de estos ancianos eran mujeres. Casi el 30 por ciento de todas las mujeres inscriptas en la Parte D sufrieron el "período sin cobertura". Para los adultos mayores que no tienen bajos ingresos o que no han contratado otro tipo de cobertura, los gastos promedio en medicamentos en esta categoría ascienden a $340 por mes, o a $4,080 por año.59 La evidencia demuestra que este lapso en la cobertura también reduce el uso de medicamentos en un promedio del 14 por ciento.60 - lo que supone una amenaza para el control de las enfermedades como la diabetes o la hipertensión.
Solución: mejorar el beneficio para medicamentos de Medicare.
En un acuerdo histórico, la industria de los medicamentos se ha comprometido a ofrecer a los ancianos con "período sin cobertura" un descuento de al menos un 50 por ciento en los costos de los medicamentos, ahorrando miles de dólares a algunos ancianos.
Acceso a la asistencia médica
Problema: la reducción inminente en el pago a los médicos limitará el acceso de mujeres mayores.
Debido a las fallas en el sistema para el pago de los médicos, se prevé que Medicare reduzca sus tarifas durante el próximo año. Esto significa una reducción del 21 por ciento en pagos a partir del 1 de enero de 2010. Según una encuesta reciente de la Asociación Médica Estadounidense, si los pagos de Medicare se redujeran en tan solo la mitad de ese índice, es decir el 10 por ciento, un 60 por ciento de los médicos reducirá la cantidad de nuevos pacientes de Medicare que tratarán, y un 40 por ciento reducirá la cantidad de pacientes establecidos de Medicare que tratan. Además, más de dos tercios de los médicos se privará de invertir en sus consultorios, incluyendo la compra de productos de informática aplicada a la salud.61 Todo esto se traduce en acceso reducido a los servicios que la mujeres mayores de nuestro país necesitan. Debido a que las mujeres mayores presentan tasas altas y desproporcionadas de enfermedades crónicas, es de gran importancia que tengan acceso a fuentes de asistencia confiables y consistentes.
Solución: proteger y mejorar el acceso a los proveedores de servicios médicos.
La reforma del seguro médico eliminará la reducción del 21 por ciento en el pago a los médicos, garantizando que los médicos continúen brindando atención de alta calidad a las mujeres mayores.
Problema: acceso a la asistencia en peligro en las áreas rurales.
En la actualidad, aproximadamente 12 millones de ancianos, de los cuales el 56 por ciento son mujeres, no cuentan con acceso a un proveedor de cuidado primario debido a la falta de profesionales que se registra en sus comunidades.62 Los proveedores rurales, en particular, operan con márgenes de Medicare más reducidos o márgenes negativos más grandes que sus colegas en áreas urbanas,63 lo que le otorga a las reducciones de pago a proveedores programadas un efecto aún mayor. En estos momentos, una mayor cantidad de médicos y demás proveedores rurales comienzan a negarse a aceptar nuevos pacientes de Medicare.64
Solución: proteger el acceso a Medicare de los marginados y las poblaciones rurales.
Además de eliminar el 21 por ciento en el pago a los médicos, la reforma del seguro médico extiende las medidas de protección claves, como los pisos de reembolso y los bonos de pago para los proveedores rurarles para asegurar el acceso a los cuidados de salud en áreas rurales. La reforma del seguro médico también extiende el personal de asistenciá médica en áreas actualmente marginadas, a través de programas como el Cuerpo Nacional de Servicios de Salud, y mejora los servicios de telesalud de Medicare para promover el acceso a la asistencia médica de la más alta calidad a las mujeres mayores, sin importar dónde se encuentren.
Problema: inadecuada cobertura de cuidado a largo plazo para las mujeres mayores.
La asistencia a largo plazo también es un área a la que muchos ancianos no pueden acceder o no pueden pagar en la actualidad. Se estima que el 65 por ciento de las mujeres que tienen actualmente 65 años de edad permanecerán cierto tiempo en sus hogares y necesitarán servicios de cuidado a largo plazo.65 - lo que cuesta un promedio de casi $18,000 por año.66 Sin embargo, contrariamente a lo que se piensa popularmente, Medicare y la mayoría de los seguros médicos privados sólo pagan la asistencia a largo plazo durante un breve período, lo que significa que la mayoría de las personas están en riesgo de pagarla con sus propios ingresos o bienes.67
Debido a que las mujeres viven en promedio más que los hombres y es más probable que enviuden y vivan solas, la cobertura para los asilos de ancianos, residencias para personas con necesidades especiales y otras instalaciones de cuidados a largo plazo es de vital importancia. De hecho, el 77 por ciento de los beneficiarios de Medicare que viven en instituciones de asistencia a largo plazo son mujeres, y gran parte de la diferencia con respecto a los costos de bolsillo entre los hombres y mujeres mayores es el resultado de los costos de asistencia a largo plazo.68
Solución: hacer realidad la asistencia a largo plazo de buena calidad y asequible.
La reforma del seguro médico creará un nuevo programa voluntario de seguro para el cuidado a largo plazo que ayudará a cubrir los gastos en los servicios de asistencia para los millones de personas que los necesitan. La legislación también establecerá nuevos requisitos de comunicación, responsabilidad y supervisión para los asilos de ancianos, e impondrá penas más severas para los asilos con deficiencias en materia calidad.
La prevencion y la calidad de Medicare
Problema: se subestima la prevención en mujeres mayores.
Muchas mujeres mayores no reciben la asistencia primaria y preventiva recomendada, lo que conduce a tratamientos más caros y menos eficientes. Como se describió anteriormente, el 20 por ciento de las mujeres mayores de 50 no se realizaró una mamografía en los últimos dos años, y el 38 por ciento de los adultos mayores de 50 nunca se han sometido a una colonoscopia o sigmoidoscopía.69
Los adultos mayores deben pagar de su bolsillo el 20 por ciento del costo de cualquier servicio de prevención. Para una colonoscopia que cuesta $700, un anciano debe pagar $140, precio que puede ser prohibitivamente costoso. Este gasto de bolsillo desalienta el uso de medidas que podrían ayudar a detectar el cáncer tempranamente y a aumentar las posibilidades de supervivencia.
Solución: mejorar la cobertura de prevención
La reforma del seguro médico garantizará que ningún anciano tenga que pagar para recibir servicios preventivos recomendados que los ayuden a mantener su buena salud.
Problema: persistentes problemas de calidad para las mujeres mayores.
Actualmente, Medicare no pone demasiado énfasis en mejorar la calidad de la atención. Por ejemplo, casi el 20 por ciento de los pacientes de Medicare que son dados de alta de los hospitales terminan siendo readmitidos dentro de los 30 días, y de aquellos que ingresaron por una condición médica, la mitad no visitan a un médico entre el momento de su alta del hospital y la readmisión.70 El Comité Asesor de Pagos de Medicare calcula que Medicare gastó $12 mil millones en readmisiones posiblemente evitables en 2005.71 El enfoque renovado de la calidad en la asistencia médica propuesto por la reforma del seguro médico mejorará la salud de los pacientes y eliminará los costos de tratamientos que se pueden evitar.
Solución: mejorar la calidad.
La reforma del seguro médico desarrollará prioridades nacionales en cuanto a calidad, establecerá normas para la medición e informes de calidad, invertirá en la seguridad para el paciente y recompensará a los proveedores que brinden atención de alta calidad, en especial a lospacientes que son dados de alta de un hospital. Las inversiones en investigaciones comparativas de eficacia permitirán a los ancianos y sus médicos compartir información sobre qué tratamientos funcionan y cuáles no, para que puedan tomar decisiones más informadas. La reforma del seguro médico también invertirá en servicios de cuidado primario de avanzada que mejorarán la coordinación y la integración de la asistencia de los ancianos de nuestro país, para asegurar que reciben los tratamientos recomendados, en particular para enfermedades crónicas.
Conclusión
La reforma del seguro médico busca aliviar los poderosos obstáculos del sistema de asistencia médica privada y de Medicare para evitar que las mujeres mayores, junto a otros estadounidenses, no reciban la asistencia médica asequible y de calidad que necesitan y merecen.
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