Obstáculos en los cuidados de salud
Las mujeres son más vulnerables a los costos altos de cuidados de salud que los hombres.
La salud reproductiva de las mujeres requiere un contacto más regular con proveedores de servicios de salud, incluidas las pruebas de Papanicolau anuales, los mamogramas y la atención obstétrica.
Las mujeres también tienen más probabilidades de informar que tienen una salud de buena a mala que los hombres (el 9.5% contra el 9.0%).1
Mientras los índices de condiciones crónicas como la diabetes y la hipertensión son similares a los hombres, las mujeres tienen el doble de probabilidades de sufrir de dolores de cabeza y de dolores de cuello, espalda y articulaciones.2 Estas condiciones críticas a menudo requieren tratamiento y atención de seguimiento regular y frecuente.
Un sistema desigual de seguro médico
La estructura actual de seguro médico deja a demasiadas mujeres sin cobertura.
Veintiún millones de mujeres y niñas se quedaron sin seguro médico en 2007 y otras 14 millones contaban con cobertura a través del mercado de seguro individual.3
Las mujeres tienen menos posibilidades de estar empleadas a tiempo completo que los hombres (el 52% contra el 73%), lo cual hace que tengan menos probabilidades de cumplir con los requisitos para acceder a los beneficios de salud provistos por el empleador. De hecho, menos de la mitad de las mujeres tienen la opción de obtener por sí mismas una cobertura subsidiada por el empleador.4
Incluso cuando trabajan para un empleador que ofrece cobertura, una de cada seis mujeres no cumple con los requisitos para tomarla, a menudo porque son trabajadoras a medio tiempo. Terminan con cobertura a través del cónyuge (41%), comprando el seguro directamente en el mercado individual (5%), en programas públicos (10%) o sin cobertura de seguro (38%).5
E incluso entre las mujeres con la opción de obtener la cobertura a través de su empleador, tienen el doble de probabilidades que los hombres de optar por el plan del cónyuge (el 15% contra el 7%).6
Esta dinámica tiene varios efectos. La mujeres solteras tienen el doble de probabilidades de estar sin cobertura de seguro que las mujeres casadas (el 24% contra el 12%).7
Las mujeres casadas pertenecientes al grupo etario de 55 a 64 años son particularmente vulnerables a la discontinuidad de la cobertura cuando sus cónyuges acceden a Medicare. En este grupo de edades, se registra una caída en la cobertura subsidiada por el empleador del 39% al 34%.8
Cuando la cobertura subsidiada por el empleador no es una opción, algunas mujeres recurren al mercado de seguro individual. En el grupo etario de 55 a 64 años, la disminución de la cobertura subsidiada por el empleador está acompañada por un aumento en la compra del seguro individual, del 5% al 8%. Esta tendencia no se repite en los hombres.9
Las fallas del mercado de seguro individual
Los costos más altos y los beneficios inadecuados hacen que el seguro del mercado individual no sea una opción confiable para las mujeres.
Algunas leyes federales y estatales importantes que protegen a las personas con seguros subsidiados por el empleador no se aplican al seguro médico que se vende en el mercado individual. Se incluyen las medidas de protección anti-discriminación de la Ley de Derechos Civiles de 196410 y de la Ley contra la Discriminación por Embarazo de 1978,11 como así también la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico de 1996 (HIPAA, por sus siglas en inglés), la que prohíbe a los empleadores con cobertura cobrar diferentes primas o negar la cobertura por razones de edad o estado de salud.12
En contraste, en el mercado de seguro individual, muchos estados permiten que las compañías de seguros calculen las primas según las características de las personas, como problemas de salud existentes, la edad y el género.13
Los datos electrónicos sobre seguros médicos muestran que hay una gran diferencia en las primas según el estado, el plan, la edad y el género del tenedor de la póliza. Una búsqueda de planes de cobertura individuales con beneficios subyacentes similares para una persona no fumadora que vive en una ciudad grande tiene primas que oscilan desde los $700 hasta los $8000.14
En particular, se les cobra primas más altas a las mujeres en sus años reproductivos que a los hombres. Manteniendo otros factores constantes, se le puede cobrar una prima una vez y media más alta a una mujer de 22 años que a un hombre de 22 años. Esta diferencia desaparece (y a veces se revierte) cuando uno se acerca a la edad de 64 años.15
El costo alto del seguro médico en el mercado individual le impide a la mujer obtener cobertura en el momento en que más la necesita. De los 8 millones de mujeres con ingresos medios, que no son ancianas y no tienen cobertura subsidiada por el empleador, más de la mitad permanece sin cobertura de seguro y sólo una quinta parte obtiene cobertura a través del mercado individual. En comparación, más de un tercio de las mujeres con ingresos altos y sin cobertura de seguro subsidiada por el empleador logra pagar una cobertura individual (pero el 43% sigue sin cobertura).16
Más allá del costo, la cobertura en el mercado individual es tristemente inadecuada. Una encuesta reciente del National Women's Law Center (Centro Nacional de Asuntos Legales de Mujeres) mostró que una amplia mayoría de las pólizas de seguro médico del mercado individual no cubría la asistencia por maternidad (una cantidad limitada de aseguradores vende una "cláusula" separada para maternidad).17
Además, continúa siendo legal en 8 estados y en el Distrito de Columbia que las compañías de seguros rechacen a solicitantes sobrevivientes de la violencia doméstica.18
El precio del acceso
Como resultado, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de tener dificultades para acceder a los servicios de salud.
En una encuesta nacional reciente, más de la mitad de las mujeres (52%) informaron que, por problemas de costos, demoraban o evitaban los servicios de salud necesaria, en comparación con el 39% de los hombres.19
Las mujeres enfrentan una carga financiera más alta para los servicios de salud que los hombres. Casi un tercio de las mujeres de 50 a 64 años de edad forman parte de hogares que han gastado más del 10% de sus ingresos en cuidados de salud, en comparación con un cuarto de los hombres de la misma edad.20
Casi la mitad de las mujeres informó que tenía problemas para pagar las facturas médicas, en comparación con el 36% de los hombres; y un tercio de las mujeres se vieron obligadas a sacrificar algo, como usar por completo sus ahorros, contraer una deuda o dejar de lado necesidades básicas.21
Se necesita una reforma integral del sistema de salud para nivelar el campo de juego y hacer que los cuidados de salud sea accesible y asequible para todas las mujeres.
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